Dicen que todos los caminos llevan a Roma, y no seremos nosotros quienes rebatamos esta afirmación, pero sí os vamos a contar como llegar a la capital de Italia del mejor modo, y como disfrutar de la ciudad que dio nombre a todo un imperio, a una cultura, a una civilización… en definitiva, al mayor progreso de la civilización jamás visto.

Como uno de los destinos turísticos más importantes a nivel mundial, Roma cuenta con dos aeropuertos, los de Fiumicino y Ciampino, que facilitan la llegada de turistas. De igual modo la oferta para encontrar vuelos económicos que nos transporten a Roma desde prácticamente cualquier punto del planeta es abundante.

El alojamiento en Roma es de bastante calidad y variado. Una de las opciones que mayor éxito está teniendo actualmente, especialmente viajando en grupos de unas cuatro a seis personas, es el alquiler de apartamentos por días. La relación calidad-precio que ofrecen es más que aceptable, y muy recomendable si viajamos con un presupuesto ajustado. La oferta se completa con hoteles de todas las categorías y hostales y “budgets” en lugares céntricos y a precios muy económicos. Todo depende del tipo de comodidades y servicios que estemos buscando.

La mejor forma de visitar Roma es recorrer sus calles. Cada rincón de esta ciudad es en sí un punto de interés por diversos motivos. Muchos de ellos son históricos, artísticos y culturales, otros lo suponen socialmente, viendo la vida con la que los romanos mueven la ciudad. En Roma hay autobuses, tranvía y dos líneas de metro, con vagones amplios y cómodos, pero por razones arqueológicamente obvias, esas líneas no circulan cerca de la Roma histórica.

Las distancias a los mayores lugares de interés turístico no son grandes, si bien la espera en alguno de ellos, especialmente la entrada a la Basílica de San Pedro en El Vaticano suele requerir de grandes dosis de paciencia. En las cercanías se encuentra el Castillo Sant’ Angelo . Desde aquí y cruzando el río Tíber entramos en el corazón de la ciudad. Calles anárquicas en su colocación que emergen y se bifurcan desde la avenida principal Corso Vittorio Emanuele II (imprescindible para no perderse al callejear) o la Via Giulia si vamos siguiendo la trayectoria del río, nos conducen al Museo Palatino, lugar que dio origen a Roma, pues aquí se hallaba la loba Luperca, que amamantó a Rómulo y Remo. Junto al Palatino se encuentra el Foro Romano y tras éste, El Coliseo. Si aún no era consciente de encontrarse en Roma, éste es el lugar que le convencerá de ello.

Imprescindibles son las visitas a la Plaza de España, la Fontana de Trevi, la Boca de la Verdad (que muerde a quien miente), el Circo Máximo, o el Panteón de Agripa, que es el edificio mejor conservado de la antigua Roma. Y pasear tranquilamente por Villa Borghese o descubrir el bohemio barrio de Trastevere.

Pues recorriendo estas calles, estos mil caminos, llegaremos a Roma. Si el viaje se realiza en épocas donde la afluencia turística es mayor, es altamente recomendable hacer las reservas con cierta antelación, así obtendremos mejores precios en el alojamiento y podremos conseguir vuelos baratos a Roma, una de las ciudades donde comenzó la civilización.